lunes, 1 de febrero de 2010

LAS VALKIRIAS


CAPITULO X

LAS VALKIRIAS

“Las Valkirias” es el nombre de la segunda parte del gran drama musical de Wágner, basado en el mito de los Nibelungos, y los que llevaban este nombre eran hijos de Wotan, como también lo eran los Walsungs.
Lo apropiado del nombre, saltará a la vista cuando comprendamos que la misión de las Valkirías era la de asistir a las batallas, ya fuese el combate entre dos o más guerreros y
recoger a los muertos sobre sus caballos para llevarles a Valhal. Por esta razón un campo de batalla o lugar de combate era llamado Valplads, el sitio donde Wotan, el dios, escogía a
los valientes que morían combatiendo por la verdad (tal como ellos la veían), para ser sus compañeros en el reino de la gloria (tal como ellos la concebían). Brunhilde, el espíritu de
la verdad, era por esta razón la primera de las Valkirias, el jefe de sus herrmanas, las demás virtudes. Ella era la hija favorita del dios Wotan.
Pero cuando los dioses se hubieron limitado, excluyendo la universalidad de la verdad por medio del anillo, del credo y dogma — simbolizado por Valbal — los Walsungs, que son ante todo sinceros buscadores de la verdad, se sublevaron. Ellos se
manifiestan bajo diferentes aspectos, como resulta de los nombres que les da el mito escandinavo. La raíz de su nombre es “Sieg”, palabra alemana que significa victoria, y es
una palabra muy apropiada, porque a pesar de todos los obstáculos la verdad vencerá en último término.
Siegmund, el valeroso, que se siente impelido a buscar la verdad sin tener en cuenta las consecuencias, será asesinado como resultado de su audacia. Ahora veremos por qué y
cómo Sieglinda, su hermana y más tarde su esposa, que ¡siente el mismo impulso interno, pero no se atreve a seguirle abiertamente, morirá de desesperación. Ella transmite el ansia
de la verdad a su hijo Siegfried, el que “gana la paz por la victoria”, de modo que aquello que una generación de buscadores de la verdad no puede lograr, será eventualmente llevado a buen fin por sus descendientes, y finalmente la verdad triunfará sobre el credo y reinará suprema.
Creemos que estamos divagando cuando relatamos o apuntamos indicios que ya descubrimos en la narración maravillosa que tenemos delante de nosotros, pero no debemos
contener-nos de reiterar una y mil veces este pensamiento glorioso: “Porque ahora vemos a través de un cristal obscurecido.” Aunque los obstáculos y limitaciones de la existencia física están en todos sentidos a nuestro alrededor, se está acercando el día en que “nosotros veremos y conoceremos igual como somos conocidos”.
Cuando Siegmund, empujado por el irresistible deseo de encontrar la verdad, abandona Valhal. Wotan está furioso, y con ánimo de poner un freno al espíritu independiente de los Walsungs, ordena el casamiento de Sieglinda con Hunding, el espíritu del convencionalismo. Ella se deja caer desesperadamente en los brazos de Hunding porque
no tiene el valor de abandonar a sus antepasados o sus tradiciones, como su hermano había hecho. Por consiguiente, es un buen símbolo de aquellos que, aunque rebeldes en su más
íntima naturaleza, se casan según las reglas del mundo y temen cambiar radicalmente el código establecido por la Iglesia, por miedo de lo que la gente pudiera pensar de ellos. De este modo, aunque violentados en sus más íntimos sentimientos y contrariados en sus más nobles ambiciones, siguen soportando el yugo del convencionalismo y asisten a las ceremonias acostumbradas de la Iglesia para cubrir las apariencias.
Andando el tiempo Siegmund llega un día por casualidad a la casa de Hunding, encontrando a su hermana a quien al principio no reconoce, pero cuando los dos se han
reconocido mutuamente, la induce a huir con él. Los dos saben que este modo de obrar, este ultraje a la persona de Hunding, el espíritu del convencionalismo, no será condenado por
los dioses y con el fin de fortificarse para la batalla que, según saben, les espera, se llevan consigo una espada mágica llamada Nothung.
Noth, significa necesidad o apuro, y ung, según hemos visto ya, significa niño. La espada es el niño de la necesidad, el valor de la desesperación. Esta espada había sido enterrada hasta el puño en Yggdrasíl por nadie menos que Wotan mismo, para evitar que pudiera servir en una ocasión como la presente.
A fin de poder comprender perfectamente este hermoso símbolo y la conducta aparentemente paradójica de Wotan, será necesario aclarar la significación de Yggdrasil, el Mundo Ash, el árbol de la vida y del ser, tal como lo explica la mitología escandinava.
Según el concepto escandinavo, este maravilloso árbol se elevaba desde la tierra basta el cielo. Una de sus raíces estaba en los mundos inferiores, donde “Hel”, una terrible bruja, reinaba sobre aquellos que habían muerto de enfermedad, y por esta razón no estaban calificados para morar con Wotan en Valhal. Estos representan la clase de gentes que son
indolentes y descuidan el batallar basta el final de la vida, Bel tiene tres hijos, que son de su misma naturaleza, que están constantemente luchando con, los dioses, los cuales cuidan
amorosamente del bienestar de los hombres. Son símbolos de los elementos que forman el mundo material donde sólo reina la muerte. El uno es la serpiente Midgaard, un monstruo
prodigioso, que rodea al mundo en forma de círculo y se muerde su propia cola: es el océano. El otro es el lobo Fenris, que es tan sutil y sin embargo tan fuerte, que nada puede
retener su ímpetu: él representa la atmósfera que rodea a la tierra y los vientos que no pueden ser amansados. Loge, que ya conocemos, es el espíritu del fuego, del engaño y de la
ilusión. La otra raíz de Yggdrasil está en el caos con los Gigantea de la Escarcha de donde salió todo este universo. La tercera raíz está en la morada de los dioses.
Debajo de la raíz que está en los dominios de Hel, la Serpiente Nidhog yace corroyendo. Es el espíritu de la envidia y malicia, lo cual, subversivo del bien: Nid significa envidia y hog, derribar. En vista de que Yggadrasil, el árbol de la vida manifestada, vive por el amor, la envidia y la malicia quisieran derribarle arrastrándole a la muerte y al infierno de Hel. Pero debajo de la raíz que está en la morada de los dioses existe la fuente Urd, de donde las tres nornas o Parcas sacan el agua de la vida, el ímpetu espiritual, con el cual riegan al árbol y conservan sus hojas frescas y verdes.
Los nombres de estas tres nornas son Urd, Skuld y Verdante. Urd viene del alemán Ur, lo primordial, o estado virgen en relación con el hombre y universo. Ella hija en su
rueca el hilo del destino generado por nosotros en el pasado y Skuld, un nombre que significa deuda, es la segunda norna, que representa el presente. A ella, Urd le entrega el hilo del destino de vidas pasadas que tenemos que expiar en esta encarnación. Luego le pasa a Verdante, la tercera norna, cuyo nombre deriva de Werdende, palabra alemana que significa lo que está por venir o formándose. Esta representa al porvenir y cuando el hilo del destino, simbolizando la deuda pagada en la actualidad, llega a sus manos, lo rompe en pedazos. Así este hermoso símbolo nos dice que cuando las causas generadas en vidas
pasadas han llegado a producir efectos en la actual, la deuda está cancelada para siempre.
La mitología del Norte nos cuenta también, que además de estas tres nornas principales había muchas más, y que una de ellas intervenía en cada nacimiento y tomaba a su cargo el destino del niño. También se nos dice que estas nornas o Parcas, no obraban según su propia voluntad, sino que estaban sujetas a las órdenes del invisible Orlog. Este nombre es una corrupción de la palabra Ur, que significa primordial, y log, ley. Así vemos
que el símbolo del Norte enseña: que las nornas no estaban sujetas a los dioses y que nuestro destino no está regido por el capricho, sino por una ley inexorable de la naturaleza:
la ley de causa y efecto.
Debajo de la tercera raíz, en los dominios de los Gigantes de la Escarcha estaba el manantial Mime. Los Gigantes de la Escarcha o fuerzas de la naturaleza, habían existido
antes que la tierra. Cooperaron en su formación, y por esta razón sabían muchas cosas ignoradas por los dioses. Así se explica que el mismo Wotan, el dios de la sabiduría, tenía
la costumbre de ir al manantial de Mime para beber allí y recibir así el conocimiento del pasado. También tenía que beber de la fuente de Urd para poder renovar su vida.
Así vemos que las Jerarquías que nos ayudan en la evolución, viven igualmente aprendiendo y el hecho mismo de que ellas aprendan siempre demuestra su condición de estar expuestas al error y explica además por qué Wotan, su jefe, tendrá que facilitar la espada, Nothung — el valor de la desesperación — para que en un caso dado, aquéllos, respecto de los cuales él se había equivocado, pudiesen disponer de un arma para
defenderse. Mucho más se podría decir concerniente a este magnífico Mundo Ash, el Yggdrasil, pero el estudiante está ahora suficientemente informado para que pueda
comprender la relación de la espada con lo que sigue.
Cuando Siegmund y Sieglinda, fortificados por la espada mágica — el valor de la desesperación — abandonan la casa de Hunding, el espíritu del convencionalismo para
buscar la verdad por estos mundos. Hunding, ultrajado, no necesita la orden de Wotan para perseguirles con la intención de matarles. Wotan ruega a Brunhil, la Valkiria, que esté
invisiblemente presente en la lucha probable y que combatiese a favor de Hunding, el espíritu del convencionalismo. Pero el espíritu de verdad no puede combatir a favor el
buscador de la verdad sincera, y por esta razón Brunhilde, con sentimiento, se niega a ejecutar la orden de Wotan. Cuando Siegmund entra en combate mortal con Hunding y está
a punto de vencerle, Wotan interpone su lanza contra la que se rompe la espada de Siegmund, la Notbung, y Siegmund, indefenso, entonces cae muerto por un golpe de Hunding.
Así la verdad resulta estar siempre al lado del que la busca ardientemente y lucha contra el convencionalismo de la Iglesia y de las costumbres sociales. Pero cuando el poder
de la religión, que le da el coraje de la desesperación necesaria para la defensa de sus convicciones, está salpicado con la fuerza de un credo, simbolizado por la lanza de Wotan,
muchas almas sinceras son vencidas, aunque no convencidas. Pero no importa que muera Siegmund y que Sieglinda le siga a la tumba con el corazón hecho pedazos, en vista de que
antes, asistida por Brunhilde, ella ha dado la vida a Siegfried, el vencedor; porque como queda dicho, la sed de la verdad una vez sentida no puede nunca quedar apagada hasta haber sido satisfecha.
Entre tanto Wotan, sin poder abandonar Valhal, el anillo de la profesión de fe, se ve obligado a alejar a Brunhilde de su lado, es decir, al espíritu de la verdad que le ha desobedecido porque es una condición del credo religioso el ser autocrático, no queriendo aguantar ninguna contradicción. Pero como todas las religiones están inherentemente imbuidas de un espíritu de amor y de un sincero deseo de ayudar y levantar a la humanidad, Wotan siente una grandísima pena al tomar la medida que es indispensable para la continuación de la táctica adoptada por él, a la cual se adhiere a pesar de los ruegos
emocionantes de Brunhilde.
Es una situación terrible el ser compañero de la verdad y los dos lo experimentan de un modo mucho más agudo que es posible expresar con palabras, cuando el pobre Wotan,
que no puede separarse de la fe profesada, tiene que hacer dormir a Brunhilde a la fuerza, pronunciando esta palabras: “No debes despertar hasta que venga uno que sea más libre que
yo.” Y al decir esto, revela el requerimiento principal para la busca de la verdad. “A menos que un hombre abandone a su padre ya su madre no puede ser mi discípulo”, dijo Cristo.
Todas las limitaciones deben haber sido abolidas antes de que podamos esperar el éxito en la busca de la verdad.

Del libro "El Misterio de las Grandes Óperas", de Max Heindel

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